Fibra de poliéster reciclado, fabricada a partir de botellas de refresco usadas como materia prima. Las botellas de PET se someten a procesos de eliminación de tapones y etiquetas, lavado con agua, clasificación, trituración, flotación y otros tratamientos, para obtener fragmentos de PET mediante granulación; posteriormente, estos fragmentos se transforman en láminas (CHIP), se funden y se estiran, obteniéndose así fibra larga de poliéster reciclado. La reutilización de recursos mediante el reciclaje se aplica actualmente de forma generalizada para reducir las emisiones de carbono; las fibras ecológicas revisten una gran importancia para proteger el medio ambiente y ahorrar recursos. Las telas renovables permiten reducir el consumo de materias primas derivadas del petróleo, ahorrar la energía empleada en la extracción y procesamiento del crudo durante la fabricación de seda cruda, disminuir las emisiones de dióxido de carbono y, por tanto, ralentizar el ritmo del calentamiento global, además de prevenir la contaminación del suelo y la atmósfera causada por el enterramiento y la incineración.
Hilo biodegradable: se añaden aditivos biodegradables en el proceso de hilatura para formar un nuevo tipo de masa de hilatura que permite obtener fibras de poliéster hidrofílicas, transformando así la fibra de poliéster hidrofóbica original, cuya superficie y estructura dificultan la absorción de humedad, en un nuevo tipo de material de fibra de poliéster capaz de hidrolizarse mediante microorganismos presentes en la naturaleza mediante reacciones redox. Cuando este nuevo tejido de fibra biodegradable se entierra en el suelo, más de 600 tipos de microorganismos naturales hidrolizan y realizan reacciones redox con el polímero de la fibra en presencia de suficiente agua; además, los aditivos biodegradables incorporados en la fibra favorecen la biodegradación por parte de los microorganismos y bacterias, las cuales secretan enzimas que rompen las cadenas moleculares de las moléculas de PET, provocando una descomposición progresiva del polímero en componentes monoméricos más simples. Estos monómeros básicos pueden ser posteriormente descompuestos por las bacterias, generando al final dióxido de carbono, metano, agua y biomasa residual.
Tejidos renovables. La fibra reciclada, también denominada rayón, se obtiene disolviendo celulosa procedente de materias como paja y corteza, y posteriormente hilándola. Aunque la sensación al tacto, la absorción de humedad y la transpirabilidad de las fibras recicladas son buenas, su proceso de fabricación implica tratamientos químicos, por lo que inevitablemente quedan residuos químicos; en comparación con fibras naturales como el algodón, su desempeño ambiental es inferior. La fibra de viscosa presenta una buena capacidad de absorción de humedad (tasa de humedad estándar del 14 %) y una elevada transpirabilidad, lo que la hace más cómoda de llevar. Además, existen otros tejidos de fibra reciclada, como el acetato y la fibra de amoníaco cupro (tasa de humedad estándar de aproximadamente el 4 %); aunque su absorción de humedad y transpirabilidad son buenas, su resistencia se reduce significativamente al contacto con el sudor o tras el lavado, por lo que la ropa fabricada con estas fibras tiende a rasgarse fácilmente. 2. El rayón (rayón) tiene origen tanto petroquímico como biológico; el rayón de origen biológico se denomina fibra regenerada. El método de preparación de la fibra regenerada consiste en extraer de las materias primas celulósicas una celulosa alfa pura (denominada pasta de celulosa), tratarla con hidróxido sódico y disulfuro de carbono para obtener xantato sódico de celulosa de color naranja, y luego disolver este compuesto en una solución diluida de hidróxido sódico, obteniendo así una masa viscosa para hilar, conocida como viscosa.